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miércoles, 23 de mayo de 2012

Qué dicen los autores de Siete entre cuatro

Como esto de los blogs tiene que competir con las publicaciones en las redes sociales, prefiero publicar hoy el enlace a las declaraciones de los autores en entrevista de la cadena SER, en Ávila. Escuchen, pues lo que dicen Juan Martínez de las Rivas, Míriam de Castro y Jesús Arribas (yo, Mayda Anias, que hice el trabajo de edición, estaba en ese tiempo encargándome de más cosas):

Entrevista en Cadena SER

jueves, 17 de mayo de 2012

Siete entre cuatro: un cuentario de Caldeandrín Ediciones

Siete cuentos de cuatro autores distintos: Juan Martínez de las Rivas, Mayda Anias, Jesús Arribas y Míriam de Castro.
Siete relatos concebidos como un pequeño y moderno heptameron, donde alternan argumentos de hoy con historias inspiradas en el pasado más reciente o  lejano. En los siete hay un poso autobiográfico –¿en qué obra no lo hay?– que no es necesariamente diario, memoria o memorial de agravios: es la escritura narrativa que fluye dejando pistas aquí y allá sobre sentimientos, escepticismos y entusiasmos.
Los siete relatos de Siete entre cuatro participan de la fuente común de haber concebido las historias como si se tratara de jaulas que proyectan sombras sobre el muro donde han sido colgadas; pequeñas prisiones en las que los personajes, al descubierto ante el paseante que admira su canto de prisioneros, todavía no saben si se han habituado a vivir así o si se arriesgarán a escapar en cuanto puedan.
Como en las viejas ensaladas líricas o musicales, en las que alternaban diferentes metros o melodías sometidos a un plan de composición coherente, el lector va a encontrar en este cuentario cuatro estilos de enfrentarse con la materia narrativa armónicamente distintos, como un cuarteto de instrumentistas que interpretara siete piezas en concierto.
(A la venta en librerías de Ávila y en la tienda On line de Caldeandrín Ediciones)

miércoles, 25 de abril de 2012

Versiones del Nefelibata


Dice que escribía a media noche, por la mañana, a media mañana o a media tarde…, cuando le venía una idea a la cabeza. Que se le presentaban de distinta manera, muchas veces en forma de sueño. Lo mirábamos, incrédulos, cuando contaba con aquella seriedad tan suya, que a veces sentía un golpe que lo despertaba; lo interpretaba como una llamada al trabajo, al oficio, y por la mañana tenía la primera versión de casi un libro entero.
Así narraba Ramiro Duarte los inicios de Versiones del Nefelibata, tres poemas que forman una unidad en la que la voz recorre los tiempos y los espacios más allá de las fronteras. Cuando le preguntabas por el significado de nefelibata, decía que lo halló después, que lo primero que surgió en forma de sueño fue el título; entonces ya sabía de qué irían los poemas. Seguramente, querido Ramiro, tenías en tu subconsciente la palabra que nombra al soñador que anda por las nubes (así la define la RAE).
Le decíamos El Viejo. He escrito ‘decíamos’, porque Ramiro falleció en 2009, cuatro años después de haber escrito esos tres bellos poemas, conmovedores, bruñidos y, hoy ya, definidores de su autor. Vean los primeros versos:
Los hombres van cubriéndose de humo,
sus bocas van llenándose de tierra,
de amarga lejanía sus corazones.
Súbitamente el mundo huye.
Los ojos, fijos en la nube,
en la espiral del viento,
se extasían…

Versiones del Nefelibata, de Ramiro Duarte, está disponible en Caldeandrín Ediciones

martes, 27 de marzo de 2012

Las tarascas del Corpus

esta tarasca a de tocar el tamboril para que dançen los hombres i la dança del castillo a de dar vueltas alrededor y el hombre que está encima a de bailar con los pies; la tarasca de dos baras, las primeras figuras cinco quartas y las demás de una bara.

En la procesión del Corpus, entre otros elementos profanos, desfilaba la «tarasca», una tiorra mitad sierpe y mitad dama procaz y tetuda, cargada de simbolismo. Se guardan las trazas de muchas de ellas, como esta que reproducimos, diseñada para la fiesta del año 1672 por Leonardo Alegre y por la cual cobró 1.500 reales.

En tiempos del alcalde Tierno Galván, el Ayuntamiento de Madrid publicó un estudio de José María Bernáldez Montalvo, Las tarascas de Madrid, que es un ejemplo de cómo se pueden exponer temas históricos de investigación de primera mano sin aburrir al lector. Las numerosas trazas reproducidas y los sabios comentarios que las acompañan son un gozo para los sentidos y una fuente de datos riquísima para entender el significado religioso y folclórico de aquella fiesta de la primavera.
Jesús Arribas

De venta en nuestra librería: www.caldeandrinediciones.com

miércoles, 21 de marzo de 2012

Una gramática de 1811

¿Quién es este estudiante de Latinidad que ha dejado su nombre en la portada del libro de gramática? "Soy de Felipe Sánchez", ha escrito. Otro dueño posterior ha dejado en la hoja de respeto "Para uso de José Romera Cadenas" y repite su exlibris en la hoja posterior. La fecha de este librito de texto, 1811, me empuja a imaginar a un escolar de la España invadida por los franceses, en vísperas de la proclamación de La Pepa, camino de su colegio y repasando por el camino: "nominativo hoc templum, genitivo templi, dativo templo, acusativo templum, vocativo templum, ablativo templo, nombre neutro de la segunda declinación", porque si no lo recita de corrido, ya sabe él que recibirá dos palmetazos en la mano además de la amonestación.

El privilegio para poder imprimir este "libro de texto", con el que aprendieron latín muchas generaciones durante más de dos siglos, se concedió en 1598 a favor del Hospital General de la Corte o de quien ostentara el poder de dicha institución. Eran los últimos años del reinado de Felipe II y su licencia de impresión y venta se extendía a "todas las Indias, Islas y Tierra firme del mar Oceano". La imprenta de los jesuitas siguió imprimiendo el texto hasta bien entrado el siglo XIX.
Jesús Arribas

De venta en nuestra librería: www.caldeandrinediciones.com

martes, 13 de marzo de 2012

Chicas, muchas chicas

Las chicas leían Chicas. La revista de los 17 años. Y los hermanos curioseábamos en sus páginas para enterarnos de cómo diablos eran ellas, pero en solitario y  cuando nadie nos veía, no fuera que nos consideraran mariquitas, entonces un estigma indeleble. En un formato cómodo y con algunas páginas en cuatricromía, aquellas lectoras que hoy son venerables abuelas encontraban un poco de todo: un consultorio sentimental, horóscopos, narraciones, moda, tests para descubrir la personalidad, decoración, recetas, famoseo, compras, reportajes, contactos, consejos del hogar y…  publicidad, mucha publicidad.
Chicas era una revista muy bien ilustrada. Su lectura, hoy, se convierte en un experimento sociológico sobre la evolución del papel de las adolescentes en la sociedad de la segunda mitad del siglo XX.
Jesús Arribas

Disponemos de varios lotes que podrá encontrar en nuestra página web: www.caldeandrinediciones.com, sección Revistas.

miércoles, 29 de febrero de 2012

El cerdo de Josaphat

En 1499, por los mismos días en que aparecía la primera edición de La Celestina, el alcalde de Josaphat, distrito de Seves, cerca de Chartres, dictaba sentencia contra un cerdo culpable:
«Visto el proceso criminal instruido ante nos, a petición del procurador de los religiosos de Josaphat,  con motivo de la muerte de un niño del llamado Gilon, de año y medio de edad, que fue inmolado por un cerdo de tres meses; vista la instrucción formada por el procurador fiscal de esta jurisdicción; visto todo cuanto se refiere al citado cerdo; y por los motivos resultantes del proceso, le hemos condenado y condenamos a ser colgado en la jurisdicción de los señores demandantes.
Dado con el sello de nuestra alcaldía el día 19 de abril del año de gracia de mil cuatrocientos noventa y nueve.- Firmado: Brisc.»
El grabadista L. Lhermitte, cuatro siglos después recuperó la historia para ilustrar el libro de Arturo Mangin El hombre y el animal, un ejemplo de como la divulgación científica pudo convertirse durante el siglo XIX en género literario mediante la amenidad y el acompañamiento de imágenes.                                                                                                                                      Jesús Arribas
Puede adquirir este libro a través de nuestra página web, Caldeandrín Ediciones

Arturo: El hombre y el animal, trad. de Enrique Leopoldo de Verneuill, Barcelona, Montaner y Simón, 1874, 162 p., 20 × 29, numerosos grabados xilográficos en texto y 22 litografías fuera de texto (Domesticación.- Animales dioses.- Caza, circo, corridas de toros, peleas, doma, etc.).