martes, 19 de abril de 2016

Charo Herráez: Puedo ser libre aun encadenada y encerrada en prisión con mil argollas de hierro


Charo Herráez del Olmo

Charo Herráez del Olmo es una mujer vital. Pero de una vitalidad práctica. No se ha sentado a ver la vida pasar; al contrario: se ha ido a los sitios donde cree encontrarse cara a cara con todo lo que quiere para llenar su mundo interior. Y de esas experiencias saca historias como de una chistera forrada de encantos y desencantos,  inmensas alegrías y amargas soledades, a veces en forma de poemas, otras en microrrelatos, cuentos, cartas. Y novelas.
Y mañana… la lluvia, su más reciente novela publicada por Caldeandrín Ediciones, consigue que los lectores sientan empatía hacia los personajes antes de dar la vuelta a la primera página: una mujer de sesenta años y un joven de veintitrés que coinciden en un aeropuerto, cruzan algunas palabras… y ya está todo servido para una aventura embalada que, sin embargo, la autora dosifica atinadamente. Porque Charo Herráez sabe narrar, tensar el hilo y posponer la solución de los embrollos en los que se meten Patricia y Marcos, ese chico de ojos claros y rastas que descoloca, reta, ayuda…, y mucho más a una viajera experimentada en casi todo, excepto en las peripecias de esta historia.
Con premios y menciones en concursos internaciones en España y América y éxito de ventas de su ópera prima, Los pasillos de la niebla (Perú, 2009) y a propósito de la más reciente novela escrita, pregunto a Charo,  ¿por qué América, por qué Costa Rica?
América fue un impulso, una mano tirando de mí, una intuición juvenil que se transformó en urgencia cuando podía hacerse realidad. Puedo decir aún, después de tantos vuelos allá, que no lo sé, solo sé que estaba en mi corazón desde siempre. Luego, una vez asumida y cumplida esa urgencia, América no me defraudó nunca y he vuelto en varias ocasiones, algunas en completa soledad para intentar comprender su poder en mí. Hay cosas que no comparto, que no entiendo, sobre todo el actual afán de copiar las novedades yanquis y europeas, cuando allí florece toda una filosofía de vida rica y auténtica… su folklore, su música, su fe en la naturaleza, su educación, su delicadeza, su respeto… aunque sí que es cierto, que en mis últimos viajes he constatado un cambio, sobre  todo en los jóvenes, a favor de la superficialidad de nuestro continente. Pero esa esencia de pureza que rige lo más ancestral de aquellos pueblos, siempre me ha seducido porque, quizás,  siempre la he perseguido, de ahí esa mano tirando de mí.
¿Costa Rica? solo con pisarla, si sabes mirar, se te agolpan las palabras que quieren hacerse historia.

En medio del caos en el que vivimos es posible que interlocutores de generaciones diferentes dialoguen y encuentren acuerdos, amén de las lógicas discrepancias. ¿Qué piensas tú?
Portada de novela
Yo creo en la confrontación generacional, es bueno que exista, son dos experiencias en un mundo distinto y eso no puede dejar inmune ninguna relación filio-paternal. Es el resultado de dos vivencias distintas en épocas diferentes, eso tiene que enriquecer, también crear un conflicto, claro, como todo lo que suma relación más sentimientos.
Tu planteamiento sobre la libertad, la educación para vivir en libertad y el modo en que los individuos y la sociedad encaran este concepto, ¿vale para la vida también o es solo literatura? ¿Cómo lo ve la autora?
Por supuesto que vale para la vida, lo que pasa es que la conciencia de libertad ha cambiado con los tiempos  y “las educaciones”. Cada uno tiene su idea, cada sociedad la suya, cada individuo, sus experiencias y sus reflexiones. Te digo lo que para mí significa con una frase: “puedo ser libre aun encadenada y encerrada en prisión con mil argollas de hierro”. El concepto de libertad es personal  de acuerdo con las enseñanzas, experiencias, estudios, vivencias del individuo y ante eso la persona escoge y actúa. Otra cosa es que este concepto en el mundo actual se ha contaminado, tergiversado, adorado como ídolo de barro, cuando en realidad uno es el hacedor de su propio concepto de libertad. No, no es solo literatura, si escribo es porque creo que en el fondo de mi acto de escribir hay una necesidad de compartir la inmensa libertad de vivir, aunque esté intentando sobrevivir… Ser libre está en la mente, en el corazón, está en las inmensas ganas de comerse la vida. Y en ese sentido dejarte fluir. La mente tiene que sentirse libre para darle vía libre al camino que eliges.

Datos de contacto:
Charo Herráez del Omo
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Charo Herráez del Omo
Y mañana… la lluvia
Caldeandrín Ediciones
Edición Mayda Anias
Diseño de cubierta: Merlys Esquivel
ISBN 978-84-955040-0-6
151 páginas
13 × 19 cm
Enc. rústica con solapas
P.V.P. 15 €