viernes, 20 de diciembre de 2013

Una goleada «tan alta como un ciprés»



Fue como esos partidos de futbol con un equipo de segunda división enfrentado al Real Madrid, pero sin sorteo. Fue como enterarse de que jugaríamos contra el Real Madrid al saltar al terreno del Adolfo Suárez. Y con once titulares en el equipo; yo, en la portería, pero segurísima de que no me colarían un gol.

Desde el lunes se estaba promocionando un libro sin el libro. Muy parecido a los rumores, tantas veces infundados, que se dejan correr en los vestuarios, en las ruedas de prensa y donde buenamente pueda «radio Bemba», como decimos en Cuba. ¡Con qué aplomo hablaron las autoras de un libro que conocieron un par de horas antes de su presentación! Vaya, como si habláramos de una manita al Real Madrid antes de que el árbitro principal sonara el silbato.


Cuando ellas, las autoras, me convocaron sabía que mi responsabilidad iba a ser grande. No es lo mismo vérselas con un solo autor, editar un texto, que lo lea, corregir, «negociar» esas correcciones…, que con nueve. Y había que andar rápido porque queríamos que apareciera para la Navidad.

Total, que para mí fue un libro más, cuidado hasta en los detalles, pensado como lo que es, un producto cuyo acabado guste por su forma y por su contenido. Mucho aportó Juan Antonio Piedrahita al concebir una bella acuarela en la que unas mariposas púrpuras alzan el vuelo y la textura y el color y el ritmo y el movimiento y los trazos…, todo hace que la vista recorra la cubierta de abajo arriba, hasta toparse con el título en el que un adjetivo sugiere altura de la que quieran, física, moral, espiritual… Y de ahí a las nueve historias, pasando por la introducción de Socorro Hernández y las palabras a «manera de prólogo» de Lola López Contreras.

Anoche, en el auditorio de Los Serrano, que atentamente organizó un acto admirable, las expectativas fueron desbordadas por un público que colmó la sala, que no contuvo sus emociones –en casi todas las presentaciones en las que suelo estar aplaudir en público parece un pecado– ¡y que compró el libro! Porque hay que decir que la costumbre de regalar libros ha hecho mucho daño a la iniciativa privada. ¿Cómo puede ser que se regale lo que ha costado dinero? Mejor dejo este tema para después, no voy a empañar este post con disertaciones de esa naturaleza. Aquí se iban con uno, con dos y hasta con cuatro ejemplares, muchos buscando a las autoras (complicada empresa cuando hay que multiplicar por nueve) para que se los firmaran.

Se van a quedar en la memoria de estas autoras, de esta editora y de cuantos estuvieron anoche en Los Serrano las anécdotas tal y como se cuentan después en el pueblo aquello de «¿Te acuerdas cuando vino el Real Madrid y le hicimos goles a Ronaldo y a Íker Casillas?»

La edición está a punto de agotarse a las 24 horas. Las autoras no sabían lo que les esperaba. Han colado gol tras gol y esta mañana me llega ese gesto feliz del ganador: enseñar una mano abierta con la palma hacia fuera. Nunca me he sentido tan bien trabajando por amor al arte. Esta vez no es una frase: todo lo que se recaude con la venta de este libro será donado para seguir investigando. Nadie quiere beneficios económicos. Es nuestra mejor manera de demostrar que el amor a la vida está por encima de ese papel que se llama dinero.