sábado, 3 de septiembre de 2011

Tulipa es parte de Francisco Guayabal

 El alférez Primitivo Xiquez fue dado por muerto en la batalla de Guamo, en la cuenca del Cauto, durante la Guerra del 95, pero diecinueve días vagando por las albuferas de Birama no vencen su voluntad de sobrevivir. Más tarde protagoniza la descarga de piezas para la construcción de un ingenio por el puerto de Guayabal, la inauguración del alumbrado público en Victoria de Las Tunas, el ciclón del 32 y la vida en el central Francisco en las primeras décadas del siglo XX. La narración, con un lenguaje florido y el acento oriental de los primeros años de la República, demuestra que la novela cubana va más allá de los tópicos de este último medio siglo. Con TULIPA Mayda Anias acredita el dominio de los recursos estilísticos y narrativos, la capacidad para entrelazar la historia con la ficción y su libertad para usar la lengua castellana con los acentos vivos del habla cubana rural.
Les dejo un fragmento del primer capítulo, El Muerto y La Gloria.
EL AHOGADO YACÍA DIEZ VARAS MÁS ARRIBA parcialmente cubierto por la arena. Abajo, en la oscuridad de las noches sin luna de fines de noviembre el alférez Primitivo Xiques disfruta el sabor dulzón y fresco del agua de río. Sorbe con todas las ansias de su paludismo y en el cuenco que forman sus manos junto a los labios agrietados queda atrapada una masa blanda y resbalosa, como la del pescado crudo que ha comido alguna vez, pero con el olor a cadáver que su instinto reconoce de inmediato, ¡Carajo, esto es carne de gente!
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